domingo, 7 de septiembre de 2008

gran dilema

Cuando la cabeza te dé vueltas y el cerebro quede insensible. Cuando creas que eres demasiado viejo, demasiado joven, demasiado listo o demasiado tonto. Cuando te estés quedando atrás, perdiendo el paso, arrastrándote lentamente en el agitado curso de la vida. No importa lo que hagas si empiezas dándote por vencido. Si el vino no llega al borde de tu copa. Y tu vereda empieza a dar vueltas y tu calle se hace demasiado larga. Y empiezas a caminar hacia atrás aunque te das cuenta que te equivocas. Y la soledad se eleva mientras el día cae. Y mañana por la mañana parece estar demasiado lejos Y estás buscando algo que no has encontrado del todo todavía. Y andas metido hasta la rodilla en agua sucia con las manos al aire. Y todo el mundo te observa como si fueran mirones. Y tu chica te deja, se fue volando hace ya tiempo,. Y tu corazón se siente enfermo como un pez a punto de ser frito. Y te figuras que fracasaste en la disputa de ayer. Y eso te vuelve loco, te hace sentir vergüenza. Y hay algo en tu mente que te gustaría estar diciendo . Que alguien en algún lugar debería estar escuchando. Pero sigue atrapado en tu lengua y aprisionado en tu cabeza. Y eso te molesta horrores cuando estás tumbado en la cama. Y por mucho que lo intentas, no puedes decirlo. Y hasta en el alma tienes miedo al pensar que podrías olvidarlo. Y la boca del león se abre y miras fijamente sus dientes y su mandíbula empieza a cerrarse contigo dentro. Y estás boca a bajo y tus manos están atadas a la espalda y desearías no haber seguido aquella señal de desvío. Y te preguntas qué demonios estoy haciendo en esta carretera por la que voy caminando, en esta senda que estoy tomando, en esta curva que estoy dando. En este camino que estoy recorriendo, en este sitio que estoy ocupando, en este aire que estoy respirando ¿Tan confundido estoy, tan totalmente confundido? ¿Por qué estoy caminando?, ¿Hacia dónde estoy corriendo?,¿Qué estoy diciendo?, ¿Que estoy aprendiendo? ¿A quién estoy ayudando?, ¿Qué estoy destrozando? ¿Qué estoy dando? ¿Qué estoy recibiendo?
E intentas con toda el alma no pensar esos pensamientos y no permitir que ganen terreno, o que hagan que tu corazón lata con más fuerza. Pero tú sabes por qué dan vueltas a tu alrededor, esperando una ocasión para salir y dejarse caer. Y sabes que es algo especial lo que necesitas, te das cuenta de que ninguna droga hará nada por aliviarte, que no hay alcohol en la tierra que logre que tu cerebro deje de sangrar. NECESITAS ALGO ESPECIAL. Necesitas un tren que vuele rápido sobre una vía de tornado para que te lance a algún lugar y te traiga de regreso. Necesitas un ciclón sobre la sirena de una máquina de vapor que siempre ha estado haciendo ruido y tronando y soplando, que conoce tus problemas más de cien veces. Necesitas un autobús Greyhound que no prohíba raza alguna, que no se burle de tu aspecto, tu voz o tu cara. Necesitas que abra una nueva puerta para mostrarte algo que ya has visto antes. Pero que pasaste por alto unas cien veces, quizás más. Necesitas algo que te abra los ojos. Necesitas algo que te haga comprender que eres tú y nadie más el dueño del sitio que ocupas, del lugar en que estás sentado. Que el mundo no te tiene vencido, que no te tiene derrotado. No puede volverte loco no importa cuántas veces puedas ser maltratado. Necesitas algo especial. Necesitas algo especial que te dé esperanza, aunque esperanza sea sólo una palabra que quizás dijiste o quizás oíste en el rincón de alguna curva muy abierta. Pero eso es lo que necesitas y lo necesitas de verdad, amigo. Y tu problema es que lo sabes demasiado bien. Por que parece que empiezas a sentir escalofríos. Porque no puedes encontrarlo en un billete de dólar. No, no puedes encontrarlo en ningún club nocturno. Y tan seguro como que existe el infierno te dirás que por mucho que intentes, no lo encontrarás en el resguardo del billete. No, no está en los chismes que la gente te está contando. Y no está en la loción contra granos que la gente está vendiéndote. Y no está en el peinado de crema o en los vestidos de algodón dulce. Y no está en los maniquíes de los almacenes baratos ni en los comics de los chicles, Que vienen llamando y golpeando en la envoltura navideña diciendo: ¿no soy guapo, no soy lindo?, y mira mi piel, mira el brillo de mi piel, mira el resplandor de mi piel, mira la risa de mi piel, mira el llanto de mi piel. Cuando ni siquiera puedes sentir si tiene entrañas. Esa gente tan hermosa, con sus cintas y sus lazos. No, no lo encontraras ahi. Amigo mío, no puedes encontrarlo en los tontos sin talento que están a tu alrededor adulando y que hacen las leyes para los que tienen talento y no está en los que no tienen talento y creen que lo tienen y piensan que te están engañando. Los que saltan al furgón durante un rato por que saben que está de moda correr una aventura, salir pitando de ahí, y hacer toda clase de dinero y acostarse con todas las chicas posibles.

Y te gritas a ti mismo, arrojas el sombrero
y dices:
'¿TENGO QUE SER DE ESTA MANERA?'
'¿NO HAY NADIE QUE SEPA A QUE VENGO?'
'¿NO HAY NADIE QUE SEPA COMO ME SIENTO?'

Dios Todopoderoso, NADA DE ESTO ES REAL

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